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miércoles, 6 de junio de 2012

Caso Zamudio: “Uno de los imputados no es precisamente heterosexual”


Patricio Ahumada -alias “Pato Core”- y Alejandro Angulo rompieron el silencio y negaron su participación en la golpiza que terminó con la muerte de Daniel Zamudio el 27 de marzo pasado.
Daniel Zamudio
Ambos recibieron a un equipo de TVN en el penal Santiago Uno, para contraponer sus versiones con las de los otros dos imputados, Fabián Mora y Raúl López.
Su versión de los hechos comienza en el Parque San Borja, donde ellos estaban en un grupo, cerca del cual el joven homosexual permanecía estado de ebriedad, “durmiendo en el suelo en posición fetal”.
Angulo indicó que, como no conocían a la víctima “lo invitamos a que se dirigiera a la Alameda”. Después, según dijeron, como lo vieron que seguía durmiendo en la calle, lo trajeron al grupo, para darle comida y bebida.
Angulo y Ahumada, básicamente, culpan a Mora y López, a quienes sindican como autores materiales del hecho. Esto pese a que hay un vínculo físico de los dos entrevistados con el acontecimiento. Se trata de una mochila manchada con sangre de Daniel Zamudio, que llevaron a casa de Catherine y Melanie Perroni al final de la fatídica noche.
El bolso, según dijo Patricio Ahumada, le habría sido entregado con sangre por Raúl López. Sin embargo, las muchachas, que son testigos clave, afirmaron que los portadores de la mochila se jactaron de haberle “quebrado las piernas a un huevón”.
Hacia el final de la entrevista Alejandro Angulo, coreógrafo y conocido imitador de Michael Jackson, indicaba que “con los homosexuales, nunca hemos tenido dramas. De hecho, trabajo con muchos homosexuales. De hecho, uno de los imputados tiene una tendencia que no es precisamente heterosexual”, deslizó, sin referirse exactamente a quien es.

Santiago – (Nación.cl)
Queens & Kings

Bogotá: obligan a una pareja de lesbianas a abandonar una estación de autobuses

Reveladora coincidencia la producida en Colombia. Apenas días antes de que la Corte Constitucional de ese país fallara que a las parejas del mismo sexo no se les puede restringir sus muestras de afecto en público, dos mujeres lesbianas que se despedían en una estación de autobuses vieron con otros usuarios y un agente de Policía les obligaban a abandonar la estación.
Ocurrió el pasado 21 de mayo en la estación de TransMilenio (la red de autobuses articulados de tránsito rápido de Bogotá) de Suba-Avenida Boyacá, en Bogotá. Los besos de despedida entre las dos mujeres llamaron la atención de otros usuarios, e inmediatamente un patrullero de la Policía se les acercó y les exigió mostrar sus identificaciones. “Le preguntamos por qué y contestó que necesitaba comprobar nuestros antecedentes”, explica una de las chicas, que no ha querido que su nombre aparezca en los medios. Según cuentan las jóvenes, una de las vendedoras de billetes les dijo que “lo que estábamos haciendo era prohibido en TransMilenio, además de constituir una falta de respeto con los pasajeros y, claramente, con el espacio público”. Finalmente el policía pidió a la pareja abandonar la estación.
“Eran manifestaciones de afecto, típicas de cualquier pareja en una situación semejante: únicamente besos y abrazos”, explica la pareja.”Este episodio nos ha afectado moral y psicológicamente, hasta el día de hoy, al punto de impedirnos trabajar normalmente y salir a la calle con tranquilidad”, comenta una de ellas.
El Sistema de Transporte ha asegurado que “no hay ningún tipo de restricción para estas manifestaciones de afecto, a menos de que se trate de un acto sexual. De lo contrario no debe haber ninguna sanción”. Por su parte, el comandante de Policía de TransMilenio, coronel Omar Pardo, ha argumentado que “una usuaria, que iba con un menor de edad, vio a las jóvenes dándose un beso y le solicitó al patrullero implicado hacer algo”. Según el coronel Pardo el uniformado se dirigió a la pareja “de manera respetuosa”. “Aprovechando la situación, hablé con los 350 auxiliares de TransMilenio y les expliqué que deben propender por la libertad de expresión, en dado caso deben hablar con la comunidad y explicarles que no hay ningún delito en estas manifestaciones de cariño”, ha añadido.
Según ha explicado Laura Weins, de la mesa LGBT de Bogotá, se trata de una situación habitual. “Es algo constante. Los derechos humanos son violentados para los LGBT, pero la población, por temor, no denuncia y quedan en la impunidad”, ha declarado.
Las víctimas de este tipo de episodios, que cuentan con el reciente amparo de la Corte Constitucional, deben denunciar este tipo de hechos. Pueden hacerlo -en el caso de Bogotá- ante la Personería o en los centros comunitarios LGBT 



Queens & Kings

El Congreso de Costa Rica nombra presidente de su Comisión de Derechos Humanos a un pastor evangélico abiertamente homófobo

Diputado Justo Orozco

El diputado evangélico Justo Orozco, feroz opositor a los derechos LGTB y autor de declaraciones ofensivas contra las personas homosexuales, ha sido nombrado presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso de Costa Rica, órgano que decide el progreso de los posibles proyectos de unión entre personas del mismo sexo.
Orozco, diputado de Renovación Costarricense, se ha caracterizado en el pasado por sus declaraciones profundamente homófobas. Pero no hace falta remontarse demasiado para comprender el profundo calado de sus opiniones discriminatorias. Basta con reproducir algunas de las frases que pronunció esta pasada semana en un chat organizado por el diario La Nación, un día antes de asumir su nueva posición, y en el que participó junto a la Defensora de los Habitantes, Ofelia Taitelbaum, que afortunadamente rebatió muchas de sus opiniones. (Recomendamos, en cualquier caso, leer el texto íntegro):
“La homofobia es un mito, la discriminación real contra homosexuales no existe dado que, como ya mencioné antes, gozan de todos los derechos fundamentales como cualquier ciudadano.  La intolerancia se da cuando se ataca sistemáticamente sin argumentos a un individuo o a un grupo, la defensa firme de los valores no es homofobia ni intolerancia, es razón”.
“Creo que esta población homosexual no se puede quejar en el país donde vivimos. Acá no se les persigue, tienen oportunidad de estudio, de progreso, de trabajo, ni siquiera nadie los molesta, ni siquiera yo los puedo identificar. En realidad tienen libertad, cada persona es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo, no los andamos persiguiendo, tienen esa libertad, que no se da en otros países, y aquí se respetan esos derechos. Discriminación en Costa Rica sinceramente yo no la veo”.
En respuesta a un lector gay que como trabajador que paga Seguridad Social reclama una total igualdad en derechos, Orozco responde: “No, él tiene todos los derechos, el problema es asegurar a otra persona, sería un poquito más carga, no tengo por qué juzgar. Estamos en un país que tiene religión oficial y yo juré ante la Constitución defenderla, y la religión oficial que se basa en los principios bíblicos, maneja con excelencia la figura del matrimonio, creo que la constitución como dice hay que respetarla. Tiene sus derechos como asegurado, el problema es que a través de esos derechos personales, se los quiera transferir a otras personas que no sean sus hijos o su esposa”.
“Yo siempre he buscado los modelos y apelo a mi experiencia educativa. Yo he luchado y por eso me hice abogado, ver ese modelo que establece nuestra constitución, tengo que respetar la constitución, la familia es el sustento en la sociedad y se inspira y se fortalece con la figura del matrimonio. Yo aspiro a que esos irresponsables que andan procreando hijos y dejando mujeres botadas, capacitar esos hombres para buscar esos modelos, porque los niños ocupan el estereotipo de un hombre para que se haga hombre y de una mujer para que se haga mujer, eso de que se hacen o nacen no es contundente. Eso es discutido y la ciencia no ha definido si uno nace con esas tendencias. Yo conocí a un joven de 20 años, profesional, educado, bien parecido, que a los 20 años murió de sida, y eso encarece los tratamientos para que los pobres que sufren de cáncer reciban sus tratamientos“.
Preguntado sobre cual sería su reacción si tuviera un hijo o un nieto homosexual, Orozco responde: “Ya mis hijos son adultos y ya soy abuelo y están casados; con los nietos, que Dios me libre de eso”.
“Los países son soberanos y la mayoría no acepta la homosexualidad como un derecho humano. Y por la duda, denme derecho a ejercer, no estoy ni instalado, dejen comenzar y verán que con Justo Orozco las cosas van a caminar”.
Preguntado sobre si tiene pensado reunirse con grupos LGTB, Orozco responde: “Lo tengo agendado, se hará una vez que la comisión establezca la prioridad de los temas y yo quiero abordarlos todos. Yo gano y pierdo y soy valiente. No le temo a nadie porque mi único jefe es Dios”.
La situación de los derechos LGTB en Costa Rica
Costa Rica, un país que años atrás era ejemplo de progreso y modernidad en América Latina, parece vivir en estos momentos una involución conservadora, al menos por lo que a la discusión de los derechos LGTB se refiere. Costa Rica fue, por ejemplo, uno de los estados que en su momento se negó a suscribir en Naciones Unidas una declaración a favor de la despenalización universal de la homosexualidad.
La llegada al poder de Laura Chinchilla, presidenta de Costa Rica desde mayo de 2010, marcó otro hito negativo en la lucha por los derechos LGTB. Chinchilla ya dejó claro, tras ser elegida, que estos no serían para ella una prioridad. “Tengo muchos otros proyectos que van a ser prioridad y que tienen un impacto mucho mayor y que abarca más que a un colectivo, por más respeto que le tengamos. Entonces, no va a ser prioridad. Punto”, llegó a decir. La presidenta electa también reafirmó su postura contraria a las uniones homosexuales tras reunirse con dos diputados que representaban a la comunidad evangélica, uno de ellos el propio Justo Orozco, elevado ahora a la Presidencia de la Comisión de Derechos Humanos.
Los sectores conservadores de Costa Rica, de hecho, se movilizaron muy activamente para celebrar un referéndum contra un proyecto de ley de “sociedades de convivencia” entre personas del mismo sexo, cuya organización la Sala Constitucional anuló finalmente en agosto de 2010. Un proyecto que llevaba años sobre la mesa y que finalmente quedó en vía muerta. Ello no ha impedido que con posterioridad se hayan planteado ante el Parlamento nuevos proyectos, uno de “sociedades de convivencia” cercano al anterior y otro de uniones de hecho, ninguno materializado todavía.
La presencia del diputado homófobo Justo Orozco al frente de la Comisión de Derechos Humanos supondrá, sin duda, un obstáculo más a su ya lenta tramitación.

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