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lunes, 10 de septiembre de 2012

Un gobernador italiano reclama el matrimonio gay


Se trata de Nicky Vendola, líder de un partido de izquierda que con su declaración abrió la polémica.
“Tengo 54 años y me quiero casar con mi compañero por el civil y por mi Iglesia. Como persona y como cristiano quiero poder vivir una discusión verdadera y pedir a mi Estado y a mi Iglesia (Católica) por que motivo proyectos de amor no pueden ser liberados de una tapa de Medioevo que tantas veces ha herido nuestra vida”
Nicky Vendola, uno de los más populares gobernadores (Puglia) de las regiones italianas, líder de un partido de izquierda, ha revuelto el panorama político con un reclamo público, durante una fiesta del partido Democrático, que enfrenta a la componente ex comunista con el sector católico de la fuerza política número uno según los sondeos, favorita para ganar las elecciones generales de marzo próximo.
El clamor de Nicky Vendola que ha causado una gran impresión y fuertes polémicas, mientras amplios sectores políticos y sociales siguen debatiendo las ideas de apertura y reformas reavivadas por el cardenal Carlo María Martini con su propia muerte, hace cuatro días, cae justo en medio de fuertes discusiones en media Europa sobre el tema.
Argentina fue el décimo país que, en 2010, sancionó por ley el matrimonio igualitario. Desde entonces la presión en favor del llamado casamiento gay ha aumentado en forma vistosa. En Europa, el gobierno francés presentará una ley similar el mes próximo, por iniciativa del presidente Francois Hollande. La Iglesia francesa reaccionó calificando de “shock de civilización” el matrimonio igualitario.
De la Iglesia Católica proviene la más fuerte resistencia, que se extiende a otros campos donde también el Vaticano va perdiendo pie en las sociedades más abiertas. El aborto, la fecundación asistida, el testamento biológico y la “buena muerte”.
En Alemania, la primera ministra Angela Merkel salió a bloquear la iniciativa de aprobar el matrimonio gay. Recordó que ya en su país existe desde 2001 una ley de uniones civiles que comprende a los homosexuales, pero que no es un matrimonio. En Gran Bretaña el gobierno conservador anunció que auspiciará una ley de matrimonio igualitario.
En Francia existen los PAC, las uniones civiles. En España, antes que el gobierno del ex premier Rodríguez Zapatero hiciera aprobar la ley del matrimonio igualitario, el gobierno conservador ultracatólico de José María Aznar buscó aliviar la presión con una ley de uniones civiles y la Iglesia Católica, siempre inflexible, eligió una oposición blanda para evitar lo peor, que sobrevino lo mismo.
Italia es el gran bastión, para muchos el último, de la hegemonía de la Iglesia en Europa. Es la verdadera patria del catolicismo, que se expandió con el Imperio Romano y ganó buena parte del mundo. Aquí está el Vaticano y durante medio siglo gobernó la Democracia Cristiana, telecomandada en todos los temas sensibles por el Papa y los obispos italianos.
De allí que el grito de Nicky Vendola, que es el jefe del partido “Sinistra, Ecología e Libertá”, con un caudal estimado del 7% de votos, haya causado una gran conmoción. Vendola está aliado al partido Democrático, es un tranquilo homosexual que vive hace muchos años con su compañero canadiense, católico practicante, presidente-gobernador de la región Puglia y de creciente popularidad.
En una fiesta del partido Democrático, Vendola chocó en el debate con Rosy Bindi, presidente del PD, cabeza visible del sector de los “católicos democráticos”, según muchos una especie de monja laica. Rosy le dijo a Nicky que el matrimonio gay no es aceptado por la Constitución italiana, pero aceptó que el partido proponga las uniones civiles.
Un avance porque el Vaticano había impedido todo, hasta una tímida ley llamada DICO durante el gobierno de centro izquierda de Romano Prodi (2006-2008), que movilizó en su contra al Vaticano, en fuerte alianza entonces, y hasta hace demasiado poco, con el jefe conservador Silvio Berlusconi. El Vaticano y Berlusconi aprovecharon para desmontar del poder a Prodi.
El paso de varios sectores católicos para aprobar las uniones civiles como alternativa al casamiento igualitario parece ganar rápidamente consenso, sustentado por una opinión pública ansiosa de aperturas en el terreno de la vida social, pese a la oposición cerrada de un Vaticano dominado por los ultraconservadores del Papa Benedicto XVI.
Una decisión de la Corte Constitucional ha resuelto en buena parte el problema, al aprobar el reconocimiento de que una pareja homosexual tiene derecho a vivir su propia unión obteniendo el reconocimiento jurídico. Pier Luigi Bersani, el jefe del partido Democrático y probable primer ministro después de las elecciones de marzo de 2013, prometió ayer que “daremos sustancia normativa al principio reconocido por la Corte Constitucional”.
Vía Clarin / SentidoG

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